Mamá al Cubo
Crianza

Ser mamá al cubo, no es sumar es multiplicarse

Últimamente me he cruzado con nuevas mamás al cubo, o sea mamás que están teniendo su tercer hijo y cuando saben que yo ya tengo mi tropa, me preguntan ¿Cómo le haces? ¿yo podré?

¡Les tengo buenas y grandes noticias! Sí van a poder, todas podemos, los prometo, y también les prometo que van acabar agotadas, física y mentalmente porque tener tres criaturas no es sólo un tema de sumar dos más uno, ¡oh no!

Tener tres hijos es pasar del enojo porque la criatura 1 no te hace caso de apagar la televisión, a la ternura porque justo cuando vas a pegar de gritos llega la criatura 2 a darte un abracito y decirte “eres la mejor, mami” y acabar en tremendo susto porque la “bebé” (la criatura 3) decidió que era un buen momento para subir a la litera del hermano mayor.

No está de más decirles que esta escena se puede repetir una y otra y otra y otra vez, tan sólo en una tarde y no se trata de ir salvando vidas nada más, lo más rudo para mi algunas tardes es la parte emocional de poder reaccionar como cada uno de mis tres críos lo necesita según su edad y momento por el que esté pasando.

Porque muy pronto una se da cuenta que ningún niño se parece a otro, aunque sean hermanos, hijos de la misma mamá y del mismo papá, cada uno llega a nuestras vidas con sus particularidades y sus peculiaridades, con su carácter y su personalidad que puede no ser la opuesta al hermano o hermana anterior, simplemente diferente y es en esos detalles en que a veces se consume toda mi energía.

Pero aún con todo eso, tener tres hijos es una de las mejores decisiones que he tomado, cuando los veo jugar, cuando los veo pelear, cuando veo en sus actos cotidianos la solidaridad que se ha ido gestando entre ellos; cuando veo cómo brillan los ojos de la criatura 2 al ver a su hermano mayor después de toda una mañana separados.

Durante mucho tiempo el tema de la exclusividad era algo importante en mi vida, pero desde que soy mamá esa perspectiva cambió, porque por más que quiera no siempre, en el día a día, puedo darle exclusividad a ninguno de mis tres hijos y eso me llevó a entender y aprender que ser mamá al cubo es saber que aunque tengo dos brazos estos siempre me alcanzarán para abrazar a tres criaturas, sin importar mi cansancio.

Y justo con el tema de la exclusividad es que las cosas a veces se vuelven cansadas físicamente, porque me he empeñado en poder tener un espacio exclusivo con cada uno por lo menos una vez al mes. Lo que significa una alto grado de buena logística al acomodar a dos criaturas para salir con una sola a hacer lo que esa criatura quiera, pero luego pasado un rato escucho, “ya quiero volver a casa” o “ya quiero estar con mis hermanos”.

Así que es necesario volver y ahora sí atenderlos a los tres. Cansa. Agota. Arrastra, pero también mis tres críos son un súper motor que me hacer ser y hacer cosas que pensé que jamás haría, como ser fuerte, como ser una persona divertida y dejar mi amargura a un lado. El hecho de que sean diferentes es absolutamente todo un reto mental para mi, por eso leo, escucho un montón de cosas, porque es en los libros donde he encontrado la luz sobre muchas cosas relativas a la maternidad y sobre todo a la crianza de niños.

Ser mamá de tres es tener que recordar cada día que lo importante es ser flexible, que todo puede salir de mi control y que aún así voy a estar bien, mientras mi tropa esté bien, que el mundo ruede.

Hay tardes y noches en que lloro pensando si la decisión más reciente fue correcta, si no fui demasiado dura con alguno de los tres, o si siento que no logré calmar su tristeza o su preocupación por tantas cosas, y aun con todo ese llanto ser mamá de tres criaturas es algo que voy disfrutando más y que me ha dado momentos únicos e irrepetibles en la vida.

Ser mamá al cubo a veces hace que me arrastre por las noches, pero ¿les digo algo? Me encanta mi vida con tres chamacos revoloteando, gritando, llorando, riendo, jugando.

Al final también las recompensas son al cubo, los besos, los abrazos, las palabras bonitas, las sonrisas, el amor, su amor.

 

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1 Comment

  • Reply Mamá arcoíris 21 enero, 2017 at 5:37 pm

    Un texto mu bonito. Yo con un solo bebé acabo agotada muchos días pero no por eso me quito la idea de tener más hijos aunque eso implique acabar más agotada aún.

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