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Crianza

Princesas auténticas

Cuando era niña, casi nunca jugué con muñecas, de hecho prefería los carritos de mis primos o las canicas. Amaba subirme a los árboles y es por eso que tengo las piernas llenas de cicatrices.

Así que cuando la primera de mis hijas comenzó con el tema de querer jugar con muñecas, para mi fue una sorpresa, sí, así como lo leen, siempre pensé que a mis hijos/hijas les gustaría lo mismo que a mi.

Conforme mi niña fue creciendo, cambió de muñecas a las princesas ¿cómo era eso posible? Sobre todo porque tenía muy pre concebida la idea de las princesas, tipo mujercitas indefensas que no saben ni vestirse solitas y claro que no era esa la imagen que yo quería para mi chamaquita.

Pero es cierto eso que dicen que los hijos vienen a enseñarnos más de lo que nosotras a ellos, así que con el paso de los años, tanto mi primer hija como su hermana de tres años me han hecho ver el tema de las princesas muy diferente. Y veo que no soy la única, de hecho, Disney me sorprendió mucho con el personaje de Mérida en “Valiente”.

Sin darme cuenta, con el crecimiento de mis niñas resulta que yo también me he vuelto fan de muchos personajes femeninos que han protagonizado las últimas películas de princesas, ahora nos mandan mensajes mucho más parecidos a la realidad como salvar a un país (o un reino en este caso), o luchar por ser auténticas y fieles a ellas mismas, más allá de lo que el mundo espera de ellas.

La lección más grande ha sido que pueden ser princesas y usar esos vestidos brillantes y frondosos, y al mismo tiempo ser corredoras, heroínas de sus propias historias, ser auténticas y decir esto me gusta y esto no.

Como quedó demostrado hace unos días que celebramos nuestro Halloween entre amigas. Había muchas niñas y también varios niños, las chicas todas vestidas de princesas y al observarlas me di cuenta de cómo cada una tiene su personalidad, su carácter y al mismo tiempo coinciden en todo lo relacionado a las princesas.

Al final del día cada una puede decir #SiendoPrincesaSoyYo

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1 Comment

  • Reply Mamá arcoíris 1 noviembre, 2016 at 10:16 am

    Lo cierto es que las princesas han cambiado mucho desde que nosotras eramos niñas. Ahora pueden hacer de todo y no necesitan esperar a un principe para que las rescate. De hecho, alguna ni siquiera tiene principe. Quizá ahora sí que puedan considerarse un modelo a seguir.

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