Adiós 2016
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Yo no olvido al año viejo, porque me ha dejado cosas muy buenas

Hace un año estaba planeando el 2016 que termina hoy y nada salió como lo pensé hace 365 días.

Más que hacer un balance, lo que hago es un recuento de cosas buenas, divertidas, interesantes, que sucedieron inesperadamente y que hicieron de este 2016 un año entrañable.

Digamos que ninguno de los planes que tenía en mi cabeza se llevaron a cabo, pero como dice la canción “los caminos de la vida no son como yo pensaba”, así que mientras veía mis planes sin realizar muchas otras cosas se concretaron, a veces, sin que yo tuviera mucho que ver más que estar y hacer lo que sé hacer.

A la par de los eventos inesperados, llego gente a mi vida sin que la viera venir, algunas así como llegaron se fueron, solitas, y se los agradezco enormemente pues aprendí lecciones importantes, por ejemplo que a veces eso que deslumbra nos es más que una capa delgadísima  de brillo que basta con rascarle un poco para ver el verdadero cobre que hay debajo.

Hoy permanecen las personas que llenan mi corazón, mi espíritu, que alivian mi alma en los momentos necesarios y que día a día construyen recuerdos, que al final, es quizá lo único que podemos dejar en los otros.

No voy a decir que 2016 fue un año facilitó y maravilloso así nomás porque sí. No. fue un año intenso, que en ocasiones me sacudió desde los cimientos, otras de plano tuve que hacer alto total y replantear todos, también llegó el momento de andar en automático, dirigirme por pura intuición y debo decir que fueron las decisiones más acertadas.

Ya para cerrar el año, cuando pensaba que todo iba a entrar en pausa por las fiestas, resultó que no. Propuestas inesperadas, ofertas de últimos momentos, asesorías de un día para otro, reuniones y eventos surgieron de súbito y personas increíbles simplemente aparecieron para arrancarme sonrisas, pero también que me suponen un reto de aprendizaje continuo en ser mejor persona cada día.

Y así las últimas semanas en lugar de descansar han sido de una revisión intensa y profunda, echarme un clavado a mis propios sótanos fue la misión en las últimas semanas  y ahjijos no para de salir el cochambre y otras minucias.

Hace un año no quería el 2015 terminara porque fue uno año muy entrañable para mi, hoy le digo al 2016 adiós con todo mi amor porque tengo la certeza de que éste fue un año para sembrar, para  invertir, para aprender y que a partir del 2017 todo esto se transformará en logros y conquistas.

Por supuesto, no puedo dejar el 2016 sin dar las gracias, aunque son muchísimas personas las que tienen un espacio en este corazón de pollo, vaya mi cariño a mis amigas que me hacen reír a carcajadas, que me acompañan de distintas maneras, a Alejandra, mi madre por su eterna compañía, a Ángel por su enorme generosidad y acompañarme en las carreras, a Matías, Paula y Victoria, por aguantar los cambios y dejarme ver en sus ojos cuando sonríen, por supuesto a todas las mamás que me llaman para que las ayude en el arranque de su maternidad, a mis amigas virtuales esas mujeres que me acompañan a la distancia con sus mensajes y que son ejemplo e inspiración cada día, a todas y cada una de las lectoras de este blog que aprecio más de lo que a veces puedo demostrar,a quien ha puesto de morado mi mundo y me abraza como koala, a mis editoras en los blogs y mi querida Nivia en BBMundo.

Adiós 2016, fuiste generoso y bondadoso. Bienvenido 2017, te espero con emoción.

 

 

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